Patrimonio, niños y el turismo del futuro

Últimamente he estado trabajando en comunicación desde una perspectiva que muy pocas veces antes había abordado: la divulgación del patrimonio local al público infantil. Y, desarrollando este tipo de actividades (en las que, a día de hoy, aún no sé si se han divertido más los peques o yo) me he dado cuenta de su importante valor para el turismo, que es de lo que voy a hablar en este artículo del blog.

Pero empecemos desde el principio ¿En qué lío me he metido para acabar desarrollando actividades de comunicación del patrimonio a niños y niñas? Pues todo empezó por unos sencillos talleres de arqueología dentro de las actividades de la Asociación Costa dos Castros de Oia, alguna visita guiada puntual para alumnos de educación primaria y ESO… Y ha acabado con talleres de arqueología, de entrevistas y hasta con la visita de una castrexa llegada desde la Edad del Hierro a un cole. Si es que cuando nos dejan dar rienda suelta a nuestra creatividad, ¡algunas somos un peligro!

No cabe duda de lo necesarias que son las actividades destinadas a concienciar y sensibilizar al público infantil y juvenil sobre el patrimonio local: que se identifiquen con él, que lo valoren, respeten y cuiden para el futuro. Incluso la UNESCO desarrolla acciones orientadas hacia esos objetivos (por ejemplo, la figura de “Patrimonito”, entre otras iniciativas).

Pero la verdad es que, durante la planificación y desarrollo de todas estas propuestas divulgativas del patrimonio cultural local, me he ido dado cuenta de que tanto los profes como yo misma también hemos trabajado en la construcción de públicos de actividades vinculadas con la cultura y el patrimonio. Y entre esas actividades, incluyo las turísticas.

Guardián del patrimonio de Costa dos Castros Oia
En las actividades divulgativas de Costa dos Castros, los participantes reciben un diploma de “Guardián/guardiana” del patrimonio local, que incluye una serie de compromisos.

Los viajeros y turistas del futuro

Desde mi punto de vista, si los niños y niñas adquieren conciencia de lo importante y valioso que es el patrimonio cultural y natural de la localidad donde viven, y se convierten en actores que favorecen a su cuidado y conservación; probablemente también desarrollarán estas actitudes responsables cuando viajen. Es decir, se interesarán por las culturas y el patrimonio de los destinos turísticos que conozcan, consumirán productos de turismo cultural y se comportarán de forma adecuada con su entorno.

Quizá todas estas ideas que comparto aquí suenen demasiado optimistas, pero soy consciente de que estamos ante un camino en el que se avanza muy despacio y que da frutos a largo plazo. Desde luego, yo mantengo la esperanza y me reafirmo en la idea de que se trata de un camino que es necesario recorrer.

Peques e interpretación del patrimonio

Freeman Tilden, considerado el padre de la disciplina de la interpretación del patrimonio (IP), definió los 6 principios de la IP. Uno de ellos está enfocado precisamente hacia el público infantil y dice que “la interpretación dirigida a los niños no debe ser una dilución de la presentación a los adultos”.  Y cuánta razón tenía: no se trata de contar lo mismo que a los mayores pero explicado “más fácil o más resumido”, ni mucho menos.

Tilden estaba en lo cierto al apostar por contenidos específicos para los niños. Y, desde mi punto de vista, su criterio es acertado por varias razones (enumero dos que se me ocurren ahora):

-Los niños y niñas entienden muchos más conceptos de lo que a veces pensamos… Lo que tenemos que trabajar es la aproximación a ese concepto, cómo explicárselo, para que ellos mismos lo razonen, interioricen y lleguen a sus propias conclusiones.

-Debemos potenciar el espíritu crítico y analítico aprovechando esa curiosidad que tan desarrollada tienen a esas edades. ¿Que lo preguntan todo? Genial, que sigan así toda su vida. Yo nunca he dejado de preguntarme cosas y estoy convencida de que es la mejor forma de aprender.

Creo que poco a poco podemos ir dando pasitos hacia delante… Así que me quedo con mis pequeños “guardianes y guardianas del patrimonio”, quienes me permiten seguir aprendiendo cada día y a la vez divertirme. Y aprendo tanto con ellos como con sus profes*.

niños, patrimonio y turismo del futuro
Un pequeño arqueólogo, pertrechado con su pala y mandilón, encuentra un “tesoro” durante un taller de arqueología. Luego le tocará limpiar la frágil pieza cuidadosamente, numerarla para su registro y cubrir la ficha. ¿A qué objeto pertenecería?, ¿para que se utilizaría?

*NOTA DE AGRADECIMIENTO

Desde La Brújula Mareada quiero aprovechar este artículo para dar las gracias a toda la comunidad escolar de los colegios de Refoxos y Mestre Manuel García de Oia (dirección, profesorado, alumnado, madres y padres…), donde no he encontrado más que facilidades, ilusión y muchas, muchas, ganas de trabajar e interactuar con el entorno más próximo. Gracias por vuestro ofrecimiento para colaborar, por vuestra disponibilidad, esfuerzo e implicación. ¡Seguimos en marcha!

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