Viajar para aprender

Hoy, cuando casualmente se cumplen 6 meses desde la última vez que publicaba un artículo sobre comunicación turística en La brújula mareada, he decidido volver a pasar por aquí. Puede que mi pausa haya sido demasiado larga pero, siendo sincera, la necesitaba como agua de mayo. Y lo cierto es que me ha venido muy bien. He aprovechado para hacer alguna que otra escapada… vamos, que me he dedicado a viajar para aprender.

Durante este tiempo he dejado de contar cosas aquí en internet, pero he vivido muchísimas experiencias y estaba claro que en algún momento acabaría hablando un poco de ellas. Sólo cuando me apeteciese. Y parece que hoy me apetece un poco, así que, vamos allá.

Tarragona arqueología ara romana
Sorpresas de época romana que te puedes encontrar en la zona histórica de Tarragona.

Comunicando para despertar el espíritu crítico

Estos 6 últimos meses de silencio han sido un periodo de mucho trabajo en comunicación del patrimonio, comunicación turística e incluso en actividades didácticas sobre el audiovisual y las nuevas tecnologías.

Las horas dedicadas a buscar temas, desarrollar historias y la forma de contarlas me ha supuesto un esfuerzo importante, pero ha sido un proceso de lo más enriquecedor. ¿Mi objetivo en todas las actividades? Ni vencer ni convencer, sino más bien generar ilusión, curiosidad y, sobre todo, provocar una reflexión crítica en quien me escucha. Y lograrlo tanto entre los peques de la clase de 4 años como en el grupo de mayores de 65.

Y ¿cómo preparar el material, conseguir una historia que apasione y cómo adaptarla a los diferentes públicos? Por supuesto, leyendo mucho. Pero también haciendo muchas preguntas a las personas indicadas, practicando (aprendiendo de los errores) y viajando para conocer otras formas de hacer las cosas.

Vivir historias para poder contar otras

Así, aposté por gastar suela (y abrir el paraguas) para conocer lugares como la Citania de Briteiros, donde quedé muy impresionada al ver la sauna castreña, y el Museo Arqueológico Martíns Sarmiento (Guimaraes) en Portugal.

pedra formosa sauna castro citania briteiros
La sauna del castro portugués de Briteiros. Preciosos labrados en la piedra formosa.

También tuve la suerte de poder dedicar tiempo a perderme por las calles del casco antiguo de Tarragona y visitar sus museos, descubrir el monasterio cisterciense de Poblet y disfrutar de la zona vitivinícola del Priorat. Todas ellas han sido experiencias muy enriquecedoras y gracias a las que he encontrado nuevas ideas para seguir comunicando. Es decir, traté de vivir una serie de historias para aprender de ellas y poder contar otras.

Durante los últimos meses he estado en silencio en el blog: he contado menos, pero he vivido más. He gastado más suela de zapato pero mi retina ha descansado un poco de la pantalla del ordenador. He aprendido muchísimo y lo he podido aplicar en nuevas actividades.

Y lo más importante de todo: me lo he pasado genial.

Y tú, ¿cómo te inspiras?, ¿qué aprendes en tus viajes?

muralla romana de Tarragona
Siempre una ávida lectora… Incluso en la muralla romana de Tarragona.

3 comentarios en “Viajar para aprender

    1. Sin duda, de no ser por la compañía, ¡las vivencias de las que hablo en el artículo no hubieran sido tan buenas! En tu caso, fuiste fundamental para que pudiera aprovechar al máximo mi estancia en Tarragona (la cual seguro me dará para escribir un post completo). ¡Biquiños desde Galicia! 🙂

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s