Experiencias culturales en el rural de las que el turismo puede aprender

Cultura, ciudadanía, turismo, patrimonio, tensiones

Una selección de casos de éxito expuestos en el II Encuentro Cultura y Ciudadanía.

¿Es fácil lograr el equilibrio entre comunidades locales, mundo rural, cultura y turismo?, ¿existe alguna fórmula mágica que nos permita combinar estos ingredientes y disfrutar del cóctel perfecto? Tengo claro que la respuesta a ambas preguntas es no. Así que, como en otros muchos casos, lo mejor es asomarse a la realidad de lo que se está haciendo en algunos territorios y conocer sus estrategias.

En el II Encuentro Cultura y Ciudadanía celebrado recientemente en Madrid se han dado a conocer varios ejemplos de iniciativas en el rural que están empezando a recoger los frutos que sembraron con tanto mimo y teniendo las ideas claras. Vamos a pararnos en 4 de estos casos para, finalmente, concluir qué puede aprender el turismo de ellos.

1. Fundación Cerezales Antonino y Cinia

Se trata de una institución privada ubicada en Cerezales del Condado (muy cerquita de León) que desarrolla una amplia y variada programación de actividades que buscan la implicación de la sociedad y concibe la cultura “al servicio de una idea de transformación”, según manifestaban desde la fundación durante el Encuentro. Alegra ver que existen organismos que (tal y como ellos mismos indicaron) trabajan pensando en el medio y largo plazo y sin centrarse exclusivamente en la visibilidad inmediata.

Entre sus proyectos destaco Hacendera Abierta, que consiste en reuniones para intercambiar experiencias y conocimientos y, a partir de ahí, desarrollar proyectos. Me gusta por su filosofía de participación y por el hecho de que su metodología se apoye en una práctica tradicional (las hacenderas son trabajos de utilidad para la comunidad en los que participa todo el vecindario).

2. Festival de Cuentos Los Silos

El Festival de Cuentos Los Silos es otra iniciativa a largo plazo que ha ido consolidándose con el tiempo. “Lo importante en un hecho cultural no es hacerlo, sino resistir y continuarlo”, explicaban sus representantes durante el Encuentro.

Los Silos es una localidad de Tenerife donde se ha decidido valorizar y promocionar un elemento patrimonial intangible que comparten (y disfrutan) todas las culturas: el cuento. Según se puede leer en la web del festival, la afluencia de público “acelera el motor económico del pueblo y sus alrededores” durante las cerca de dos semanas en las que se celebra.

3. Entrelibros, en Quintanalara

Quintanalara está muy cerca de Burgos. Es una aldea de 33 habitantes con una biblioteca siempre abierta que alberga 16.000 volúmenes, según se puede consultar en esta noticia sobre la iniciativa Entrelibros.  Pero esta no es una actuación puntual y aislada: el libro no es un simple objeto que coleccionar o almacenar, sino el eje alrededor del que se vertebra todo un programa cultural.

La llamativa propuesta tiene gran tirón mediático, de eso no cabe duda, y en Quintanalara tienen en cuenta todos estos ingredientes para seguir avanzando en este producto cultural. ¿Se convertirá esta aldea en La Meca del ávido lector? Permaneceré muy atenta su iniciativa de bookcrossing internacional.

4. Música en Segura

Esta iniciativa de Segura de la Sierra (Jaén) gira en torno a la música, el paisaje, los vecinos y el turismo experiencial. En este caso también se trata de una pequeña población, un pueblo de la sierra que, en vez de aislarse en el silencio de las montañas, ha optado por potenciar la música como elemento cultural y de dinamización de la economía local.

Puede parecer difícil conjugar todos estos elementos sin que surjan tensiones, pero en ello trabajan sus organizadores: interpretar el paisaje a través de la música y las localizaciones de los conciertos, integrar a la población local en los circuitos culturales, implicar a las empresas locales y potenciar el turismo musical son algunos de sus objetivos. ¿Suena bien, no?

¿Y qué puede aprender el turismo de estos casos?

Estas experiencias nos enseñan que con una estrategia de diferenciación, unas ideas bien definidas y con la participación e implicación real de las comunidades locales se pueden conseguir muy buenos resultados. A través de propuestas culturales singulares, estos pueblos se están colocando en el mapa y consiguen dinamizar su economía .

Y hasta aquí estos 4 ejemplos y sus enseñanzas para el turismo cultural ¿Conoces algún caso similar que quieras compartir aquí? ¡Te espero en los comentarios!

5 comentarios en “Experiencias culturales en el rural de las que el turismo puede aprender

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