Decálogo para una visita de 10 en turismo industrial

Turismo marinero. Nasas en O Barqueiro (A Coruña - Galicia)
A través del turismo marinero, en Galicia podemos dar conocer desde tradiciones milenarias hasta una industria que es puntera en el mundo.

Por qué hacer itinerarios turísticos en tu empresa y cómo crear la experiencia perfecta para el visitante

Las empresas que ofrecen visitas guiadas a sus instalaciones pueden lograr grandes beneficios si saben aprovecharlas. Puede que creas que la cuestión está en cobrar o no cobrar entrada o en si se captan más o menos clientes, pero la verdad es que hay otras formas de sacar provecho: Con este tipo de acciones favorecemos la imagen de la marca y su posicionamiento.

Así que no se trata de conseguir que todos los que entren a ver tu fábrica/taller/empresa salgan de ella con la necesidad imperiosa de comprar lo que vendes. No obstante te aseguro que, si su experiencia ha sido buena, tu marca quedará en su top of mind y, además, te recomendará a otros.

Hoy nadie sale de casa sin su cámara de fotos (sobre todo porque la tenemos incorporada en el móvil) y, seguramente, los visitantes harán uso de ella en algún punto del trayecto guiado. Después, es más que probable que compartan sus imágenes en redes sociales… Así que, además de prescriptores, están actuando de embajadores y generando contenidos sobre ti. ¿Se puede pedir algo más?

Una oportunidad para aprovechar

La demanda de actividades para realizar durante las estancias en destinos crece cada vez más. Las motivaciones del turista son distintas: aficiones, curiosidad por conocer lo que hay en la zona y de qué vive la población local, familias que buscan entretener a los niños con acciones divulgativas, contar con alternativas de ocio para cuando el tiempo no permite ir a la playa o estar al aire libre…

Viñedo de bodega de O Ribeiro (Ourense)
Visitar una bodega implica disfrutar del paisaje (en la foto O Ribeiro-Ourense), conocer un proceso industrial y descubrir la historia de la zona y la cultura del vino.

Las visitas guiadas son una buena opción para enriquecer la oferta de un destino, al tiempo que estamos dando valor a recursos patrimoniales que pueden compatibilizar su actividad productiva con un aprovechamiento turístico. Astilleros, elementos de la cultura marinera, bodegas y lagares (vinos y licores, sidra, cerveza…), talleres de artesanía (instrumentos musicales, alfarería, cestería, lino…), lonjas y plazas de abastos son algunos de ellos.

Pero, para dar el paso, las empresas tienen que tener los deberes hechos: contar con un buen producto y unas instalaciones con capacidad para recibir visitas, tanto desde el punto de vista de la legislación como desde el de la comodidad de trabajadores y visitas.

El turismo también genera oportunidades para que el patrimonio industrial en desuso y abandonado vuelva a la vida. El tema daría para otro post tan largo como este o incluso más, así que mejor me lo apunto como una de las futuras cuestiones sobre las que reflexionar.

Sidra el Gaitero en Villaviciosa (Asturias)
Imagen tomada durante la visita a la histórica planta de Sidra El Gaitero en Villaviciosa (Asturias).

Decálogo para una visita perfecta

Si te he convencido para plantearte la posibilidad de poner en marcha visitas en tu empresa, es el momento de exponerte mi decálogo para la visita turística perfecta, una serie de consejos para que tu acción divulgativa salga de 10. Aquí van:

1. Conocerás a tus visitantes.

No hay una visita igual a la otra y debes adaptar los contenidos a tu audiencia. No es lo mismo un grupo de locales, que de extranjeros, escolares o expertos del sector, así que atiende a cada uno de ellos según sus expectativas y motivaciones.

2. Consultarás (y respetarás) la legislación.

Dependiendo de tu sector de actividad, tendrás que consultar las normativas para conocer si tienes que adaptar, restringir o evitar las visitas a determinados espacios. La seguridad y salud (de las personas y los productos) son lo primero.

A veces, en vez de emplear las plantas de producción actuales se pueden realizar recreaciones en recintos en desuso, recuperando así espacios antiguos (o históricos) que ya no albergan actividad fabril.

3. Tendrás un discurso claro y ameno, pero riguroso.

Tu narrativa no debe ser un mero recopilatorio de datos que soltar en “modo ametralladora” ¿Seguro que todo lo que tienes pensado contar es relevante para el que te escucha? Selecciona los datos que aportan valor y exponlos de forma atractiva, comprensible y veraz. Documéntate, contrasta información y cita tus fuentes: el rigor es tu mayor aval.

4. Tu mensaje será coherente.

Ten claro qué valores de tu marca quieres trasladar y no te desvíes. Por ejemplo: cuando hablas de tradición y después muestras una máquina de última generación tendrás que explicar por qué en ese proceso determinado se opta por innovar.

Y lo mismo si ocurre al contrario: si hablas de innovación y luego presentas una fase donde se procede de forma tradicional, precisa qué ventajas aporta en ese caso el mantener lo de siempre.

5. No caerás en el autobombo.

Durante la visita ya estás hablando de ti y estás mostrando lo que eres. No abuses de frases de anuncio publicitario del tipo “somos el número 1/líder en…” que pueden resultar artificiales en medio de la narración y rompen con la autenticidad de la experiencia que ofreces.

Turismo industrial en la fábrica de Guinnes, Dublín (Irlanda)
Guinness dedica un recinto exclusivo (sin actividad productiva) a la experiencia del visitante. Estas instalaciones se encuentran en Dublín y son uno de los atractivos turísticos más visitados de Irlanda.

6. No huirás de preguntas incómodas.

Los visitantes no tienen un papel pasivo. Tu narrativa debe proveerse de recursos que les hagan sentirse integrados en la experiencia y les anime a participar, a responder a preguntas y a formular las suyas propias, que nunca son fáciles y siempre esperan respuesta. Así que, siento insistir, estar muy documentado es fundamental.

7. Santificarás los cinco sentidos.

La vista y el oído del visitante están recibiendo cantidad de estímulos durante el itinerario guiado. Muchas veces, como ocurre en las degustaciones, el paladar y el olfato también se ven recompensados…

Pero ¿y el tacto? Hay sensaciones en las que nos podemos parar a la hora de generar experiencias, como la humedad y el fresco de una bodega… ¡No olvidemos que la piel es el órgano sensorial más grande!

Además, cuantos más sentidos se activen a lo largo de la visita, más accesible será esta.

8. No harás de tus instalaciones una isla.

El recinto visitable está ubicado en un lugar concreto y mantiene una relación con él y su población, no es una isla. ¿Qué puntos fuertes tiene el emplazamiento?, ¿la actividad ha marcado la forma de vida en la zona? Piensa si en el recorrido guiado se responde a estas preguntas relativas al entorno, la convivencia y la tradición.

9. Harás a tus trabajadores protagonistas, no extras de película

El personal es un gran activo por su capacidad para relatar de primera mano el porqué de algunos procesos, la evolución de estos a lo largo del tiempo, las formas de vida… Que sean una parte más en la comunicación y no solo personas que desarrollan tareas bajo la atenta mirada de los visitantes.

10. No copiarás.

Hablando sobre turismo con un aficionado a visitar bodegas, una vez me dijo que, para él, “realmente con un par de visitas en la misma zona llegaría” porque “en todas se cuenta más o menos lo mismo”. Está claro que no tuvo muy buena suerte en sus experiencias…

La visita es un producto más, así que hay que innovar y diferenciarse de la competencia. Ver lo que hacen los demás y cómo lo hacen, aprender de sus aciertos y errores e inspirarse para lograr nuevas ideas. Nuevas iniciativas y no plagios, insisto ¿Para qué voy a contar lo mismo (y de la misma forma) que alguien que lleva años haciéndolo? ¿Por qué me van a visitar a mí si alguien ya hace lo que ofrezco?

Decálogo de la visita perfecta en turismo industrial
El decálogo, resumido en esta ilustración. Si te gusta, puedes compartirla 🙂

A modo de conclusión, en la siguiente frase he condensado las ideas expresadas estos 10 mandamientos para el turismo industrial:

“Generarás experiencias auténticas y accesibles interpretando el patrimonio industrial con un discurso ameno, que invite a la participación y que mantenga el rigor”.

¿Añadirías algo al decálogo?, ¿lo resumirías de otra forma?

¡Espero tus comentarios!


Y si te ha gustado este artículo y te has quedado con ganas de más, puede que también te guste este:

¿Hay filón en el turismo minero?

3 comentarios en “Decálogo para una visita de 10 en turismo industrial

  1. Pingback: Turismo de la cerveza y de la sidra: porque no todo tiene que ser vino – La brújula mareada

  2. Pingback: Claves para lograr que la gastronomía autóctona alimente el turismo de calidad – La brújula mareada

  3. Pingback: Vigo debate la fórmula para el éxito en turismo industrial – La brújula mareada

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s