Un año de viaje con La brújula mareada

“Quizá los druidas tenían razón y los auténticos conocimientos no se podían poner por escrito…” (*)

Creo que esta frase extraída de un texto de Álvaro Arizaga Castro y Xurxo M. Ayán Vila se ajusta como anillo al dedo a la idea con la que, hace un año, nacía La brújula mareada. No pretendo imponer mis opiniones ni plasmar en un blog una serie de verdades irrefutables sobre turismo. Todo lo contrario, sencillamente reflexiono sobre temas que me parecen interesantes con el objetivo de invitarte a ti, compañero/a, a hacer tus aportaciones y generar debate.

Este mes cumplo un año viajando con mi brújula. Llegados a este punto matizaré que está mareada, sí, de darle tantas vueltas a la cabeza…. Pero ¡ojo! Siempre sin perder el norte: reflexiones breves sobre turismo y especialmente el comprometido con la difusión y respeto del patrimonio y sus valores.

Tanto mareo bloguero me ha permitido tropezar en mi camino con gente maravillosa: profesionales de gran valía que, además, son grandes personas (aunque vaya escrito en segundo lugar es, sin duda, lo más importante). A algunos/as he tenido la suerte de ir poniéndoles cara… Y espero, con el tiempo, poder ir conociendo a más.

holanda
La comunidad de La brújula mareada crece lenta, pero segura. Prefiero calidad a cantidad, porque mi objetivo nunca ha sido llegar a muchos, sino a personas a las que realmente le interese lo que cuento. Así que, un año después, estoy tranquila.

Aprender, evolucionar, corregir, repensar… Son verbos que conjugo cada uno de los 365 días que llevo embarcada en este viaje, en el que no estoy sola. Y no se trata de una lista de palabras cerrada, así que espero seguir ampliándola. Atreverse, arriesgar, colaborar… son buenas candidatas.

Este artículo pretendía ser un pequeño balance de un año de esfuerzos, pero también un reconocimiento a todos los que me ayudáis, apoyáis y animáis a seguir adelante. Así que mis 300 palabras de hoy (mejor dicho, casi 300) se resumen en una: ¡GRACIAS!


(*) Fragmento extraído del capítulo “Etnoarqueología del paisaje castreño: la segunda vida de los castros” (Álvaro Arizaga Castro y Xurxo M. Ayán Vila) del libro Los pueblos de la Galicia Céltica (coord. F.J. González García). Ed. Akal.

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