Visita contrarreloj a San Cibrao de Las

 

Castro de San Cibrao de Lás. Ourense.
Vista desde el castro de San Cibrao de Las. Ourense.

Si no es la primera vez que lees algo en La Brújula Mareada sabrás que, de vez en cuando, se me da por hablar de castros. No es por vicio, sino simple casualidad. Esa casualidad que me llevó, hace ya un año, a conocer el proyecto de A Cabeciña, a colaborar como voluntaria en el proyecto de Costa dos Castros y, ahora, a no poder evitar visitar todo vestigio arqueológico que encuentro a mi paso.

Pues resulta que el otro día tuve que acercarme al Ribeiro, una comarca que, como ya he comentado en anteriores post, me encanta. Y, lo dicho, ya que andaba por allí… No iba a desaprovechar la ocasión de acercarme hasta Lansbrica, el castro de San Cibrao de Las (San Amaro/Punxín – Ourense), donde se encuentra el Parque Arqueolóxico da Cultura Castrexa.

Castro de San Cibrao de Lás. Ourense.
Una vez atravesamos la muralla del castro de San Cibrao comienza nuestro viaje al pasado.

Tardé un poco en dar con el lugar, pues debemos ir conduciendo muy, muy atentos para no saltarnos las señales… Además, me tocó delante un camioncito que iba a 40 km por hora… pero no me importó porque iba convencida de que la rápida escapada merecería la pena.

Llegué a las 17.00, así que solo tenía una hora para verlo todo: el recinto expositivo y el poblado. ¡Solo a mí se me ocurre! Pero es que no quería perder la oportunidad de, aunque fuera, echar un vistacito. Una visita a contrarreloj.

Un castro de altura

La primera parada fue la exposición, que nos permite hacernos una idea de lo que se sabe sobre la cultura castreña, y después visité el castro, que está muy bien conservado. Así que, como suelo decir en estos casos, no hice un “recorrido entre piedras”, sino que di un agradable paseo por la Historia (bueno, más bien Prehistoria).

Castro de San Cibrao de Lás. Ourense.
Panel informativo en la parte alta del poblado castreño.

Al encontrarse en una zona tan elevada, también disfruté de unas vistas preciosas. “Menudos atardeceres debe haber aquí”, fue lo primero que se me vino a la cabeza, al tiempo que me percaté que la subida no se había convertido en un calvario: llevar calzado cómodo ayuda, pero, sin duda, la accesibilidad del recinto es bastante buena.

Y… sonaron las campanas

¡Qué pena ir con el tiempo tan justo…!  Estaba bajando de la zona alta cuando oí sonar un cercano campanario de iglesia anunciando las 18.00 horas… (terminaba el horario de visita). Así pues, tocó correr, no fuera que cerraran conmigo dentro.

Castro de San Cibrao de Lás. Ourense.
Castro de San Cibrao de Lás. Ourense.

Salí maravillada, y prometiendo al personal que volveré para visitar el lugar con más detenimiento (una hora no llega para verlo todo). También será interesante conocer cómo son las visitas guiadas, talleres y otras iniciativas que se vayan organizando en el recinto.

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